hice castillos en el aire,
tracé caminos que nunca recorrí,
volé alto y luego caí.
No sé si a usted le pasará,
pero yo a veces miro atrás
y no veo mi propia huella.
A veces como hoy,
siento que no soy nada,
que el sendero recorrido
sólo me dejó mi corazón dolorido.
La tristeza llama a mi puerta,
no la quiero dejar entrar,
sé que si resisto pasará,
pero a cada instante me debilito.
A veces esta luz de primavera
me abruma, me ciega,
y quisiera esconderme, refugiarme,
pero no hay refugio,
no sé si a usted le pasará lo mismo
pero yo quisiera que fuera mañana,
despertarme y sentir
que estuve,
que valió la pena el viaje,
que dí una sonrisa,
que dejé una huella
y no se diluyó como del mar la estela.
Eyna